lunes, 11 de agosto de 2008

¿Estamos preparados? Relato:

"¡EMERGENCIA!



(Adaptado de New Era, marzo 1977, 25. Por Lynn Milton )

Marlene estaba planchando una falda para el baile de esa noche, cuando alguien golpeó su puerta: “-¡Rápido! ¡Salgan, el edificio está en llamas!”
“-¡Fuego, fuego!”- gritó a sus compañeras. Las cinco comenzaron una alocada carrera en siete direcciones recogiendo las más diversas cosas para salvar de las llamas, antes de salir a los tropezones por la puerta y escaleras abajo.
Momentos después, Marlene abrazaba sus pertenencias temblando, parada en el frío junto a otros cincuenta estudiantes universitarios. “Al menos he salvado algo”- dijo para sí cuando llegaron los bomberos. Un escalofrío causado por el viento helado le hizo notar que había olvidado su abrigo.
Walter, que vivía en uno de los apartamentos, estaba cerca de ella, aparentemente calentito con su cálido abrigo, sus guantes y su gorra de invierno. Él mordisqueaba una gran barra de cereales.
- Al menos tu estás preparado -comentó ella envidiando su abrigo.
- Si. Mi bisabuelo lo utilizaba para tirárselos a sus mulas cada mañana ¿quieres un mordisco?
- ¿Qué es?
- Es una ración de supervivencia en barra, hecha para emergencias. Realmente muy buena -Walter rompió un trozo y se lo entregó.
Marlene musitó un “gracias” mordisqueando el menjunje.
- Está hecho de avena, leche en polvo, azúcar, miel y gelatina –comentó él- es una buena ración de emergencia, pues cada una tiene unas 1000 calorías. No es que esté realmente hambriento, pero es la primera vez que estoy en una emergencia y pienso hacer la mayor parte de lo que sé.
- No está mal, me refiero a la barra. Aparte de estar preparado. Supongo que eso viene desde tu bisabuelo -contestó tratando de romper su aire de superado.
- Es cierto, me prepararon para situaciones de emergencia. Tengo un par de barras y suministros en el piso de mi armario. Está bien para tres días. Y debajo de la cama tengo para dos semanas. Estoy listo para incendios, inundaciones, terremotos, hambre y algo más.
- ¿Una inundación en esta montaña?
- Nunca se sabe. De todos modos está bien ensayar diferentes situaciones de emergencia. Cuando sonó la alarma yo fui capaz de evaluar tranquilamente mis necesidades. He tenido tiempo suficiente para tomar mi ropa de abrigo, la barra de cereales y la mochila con mis papeles legales e investigaciones genealógicas.
Walter miró la multitud.
- Aquí nadie está preparado. Mira a esa chica en bata de baño, zapatillas y el cabello húmedo. Y Arturo está temblando de frío con su camisa de mangas cortas, pero él rescató sus esquíes y sus botas.
Marlene se unió a su inventario:
- Mi compañera tomó todos los libros del semestre, Laura trajo su ropa y Becky su colección de discos.
- ¡Una verdadera ayuda en una emergencia! -comentó sarcásticamente- ¿Y tú qué tienes en las manos?
Marlene miró hacia abajo. Se sonrojó.
- Es la ropa que estaba planchando.
Él sonrió y le pidió disculpas. Abrió su mochila y le ofreció un abrigo.
- Ponte este hasta que podamos volver.
- Es suficiente - respondió agradecida - con esta ropa por lo menos me envolveré los pies desnudos.
Finalmente el bombero salió y aclaró que la causa del humo era un montón de ropa sucia al lado de la caldera. Marlene, Walter y los demás pudieron volver a sus departamentos. La emergencia ya había pasado.
Prepararse para lo inesperado puede variar desde tener barras de cereales hasta almacenar para un año. Pero unos sencillos pasos pueden ayudarlo en situaciones de incendio, terremoto o fuertes vientos.
Algo sabio es tener una [mochila de emergencias] a mano para salir con ella, así como un plan para determinar un orden [de acción]
El éxito en el manejo de una situación de emergencia depende de estar preparados, tanto como de adquirir los conocimientos necesarios y saber aprovecharlos.